Pues eso. Que ha llegado la modernidad al Ejército y le ha pegado de lleno. Es decir, la vida corre más que lo que se puede seguir.
Un ejemplo claro es este que voy a contar:
Desde la llegada de la mujer al Ejército, siempre ha habido una preocupación por la "mezcla" que resultaba y sobre todo por los problemas de índole sexual que podrían ocasionarse. Al principio, esta preocupación llegó hasta límites absurdos y se hiperprotegía a las pocas mujeres que poblaban el mundo militar, pero con el paso del tiempo y el contínuo avance en el número de féminas se ha llegado a un estado de normalidad en nuestros días, siendo el Ejército un claro ejemplo de igualdad para otras Empresas.
Aún así, todavía hay quien se empeña en intentar lo imposible. Los alojamientos de Tropa (en mi destino) son edificaciones que están divididas en plantas y éstas a su vez en alas, es decir, ala norte, ala sur... y la tropa es separada por géneros alojando a cada género en un ala distinta, hombres en ala norte, mujeres en la sur, cosa en la que estoy de acuerdo. Me acuerdo que mi querido compañero (él sabrá de quien hablo y aprovecho para saludarle), se empeñaba en aislar las alas por medio de una puerta y candado, de tal manera que el contacto hombre-mujer en el edificio fuera más difícil.
Yo le decía: "Tío, que más te da. Déjales que follen. Si total, te va a dar igual. Si quieren juntarse, se van a juntar". Me explico, no se trata de que se defienda que haya orgías en el cuartel, que no se me malinterprete, pero lo del candado me parecía, además de excesivo, ineficaz.
Y tenía más razón que un Santo, porque no hay forma de parar el folleteo cuando una centena de hombres y mujeres de una media de 20 años se juntan. Por mucho candado que pongas.
Pero mi voto para quitar el candado tomó poder cuando no mucho tiempo después, salió publicado en medios de comunicación la futura boda de dos Soldados de sexo masculino (que me parece perfecto) que previamente habían estado alojados en el edificio del que hablo.
Ahí es cuando la teoría del candado cae por su propio peso. La modernidad ha llegado y les ha pegado en la jeta a unos cuantos, incluido a mi. Pero claro, esto le pasa a todo el mundo. La cuestíon es levantarse y seguir adelante.
Ya no se ponen candados y hay una convivencia basada en la normalidad, y se respetan más que nunca las normas y la disciplina. (Y después de todo, tampoco se folla nada)

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