viernes, 31 de octubre de 2008

Las "n" dimensiones

Si, queridos lectores, (es decir, a mi abuelita) el espacio, según las matemáticas tiene n dimensiones, oseasé, un número indeterminado de ellas. Y la verdad es que cuando un matemático flipado te lo explica te deja diciendo: - Pues va a ser que es verdad. Pero cuando pasas de la teoría numericaletril a la práctica y al mundo real, la cosa se pone más difícil.


El caso es que, como todos sabemos (excepto quizás los de la LOGSE) nosotros vivimos, o mejor dicho percibimos un mundo en tres dimensiones, entendemos las dos primeras y decimos que existen todas las demás hasta llegar a "n".
Nosotros percibimos todas las cosas en tres dimensiones. Todas las cosas. Me explico:




Vamos, no me jodas que tú me vas a explicar a mí.

Lo que sería una dimensión, osea, una raya en el espacio, sólo es representable en la imaginación, porque en nuestro mundo, que está en tres dimensiones, por muy fina que hagamos la raya, siempre tendrá un grosor y un volumen. Lo mismo ocurre con las dos dimensiones. Las cosas en nuestro mundo no se limitan al largo y el ancho. Incluso una hoja de papel o una lámina finísima de material siempre tiene un "alto", aunque sea microscópico.



Representación gráfica de cero a cinco dimensiones. ¡Vamos, venga ya!


Pues bien. Podemos tener una certeza de la primera y segunda dimensión porque podemos entenderlas y representarlas, ya no sólo matemáticamente sino también en nuestra mente pero, ¿más allá de la tercera dimensión? ¿porqué no podemos verlas ni entenderlas de la misma manera que las dos primeras?

Ahí va mi teoría de las n dimensiones. (Redoble de tambores)

"Todo habitante de una dimensión n podrá entender el intervalo de dimensiones [1,n]"
Si no lo veo, no lo creo. Menudo rollo os está contando este tío. ¡Pasad de él y cerrad el blog!

Es decir, nosotros, habitantes de la tercera dimensión, podemos entender la primera, la segunda y la tercera, pero de la cuarta para arriba (n+a) se nos escapa de la imaginación"

Proyección en tres dimensiones de un cubo en cuatro dimensiones o hipercubo. ¡Vamos, venga ya!

Y, querida abuelita, preguntarás como he llegado a esta conclusión. Pues de la siguiente forma:

Ya que el moi es un habitante de la tercera dimensión, y domina las dos precedentes, he procedido a imaginarme a un habitante de la segunda dimensión. Cogí una hoja de papel y dibujé a un monigote, llamemoslé Paquito. Paquito vive en su mundo de abcisas y ordenadas, pero ese mundo no tiene más que un punto de alto. Paquito está planito, planito, como si a uno de nosotros le metieran en una prensa hidráulica. Y mientra Paquito juega y rie con sus amiguitos en ese mundo sin z, nosotros le vemos ahí, en ese folio. Pero... ¿que es lo que ve Paquito de nosotros?

Podemos llegar a imaginar que Paquito sería incapaz de vernos. Es como si nosotros estuviéramos en un nivel superior y pudiéramos verle a él pero él a nosotros no.

Con esto quiero explicar, de una forma un poco tosca y quizás el ejemplo no sea todo lo riguroso que deba, que la cuarta, quinta y la n dimensión sí existen, más allá de las matemáticas, pero nosotros, pobres habitantes de la tercera dimensión, no podemos alcanzar a verlas.

¿Soy, o no soy un monstruo?


Representación gráfica de monstruo

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