viernes, 3 de octubre de 2008

Lavabos públicos



Básicamente, están divididos en dos clases, para hombres y para mujeres.

El de mujeres, no lo controlo muy bien por razones obvias. Sólo sé que van en manada y hacen allí dentro muchas mas cosas que sus necesidades fisiológicas, además lo utilizan para pintarse, para peinarse para sencillamente hablar y para quien sabe que cosas más. El caso es que se tiran dentro rato para regalar y fuera se forma una cola interminable.

El de los no suele tener tanta gente dentro ni tanta gente esperando fuera porque, normalmente (cuando no es el servicio de discoteca para el camelleo y consumo de estupefacientes) un tío va, mea y se pira.


Pero aún así, hay ciertas normas no escritas para la utilización correcta de los servicios públicos.

La regla número uno es no ponerse a mear al lado de otro si hay un meadero vacio más lejos. Esto lo sabemos todos, asi que desconfiad de quien se ponga al lado vuestro y tenga catorce meaderos más.

Si hay tres meaderos, y están libres los tres, no ponerse a mear en el centro. Por extensión de la primera regla si hay un tio meando en el centro y llegas tú, te quita la posibilidad de dejar un meadero vacío entre tú y él y te obliga por narices a mear a su lado.

En los servicios no se habla demasiado y si se hace es por que no hay más cojones y en voz baja.

Nadie se puede parar a mirarse al espejo mas de dos segundos para atusarse el pelo. Más de dos segundos en el espejo despeja las dudas de tu condición sexual.

Si se está meando con gente al lado, se mira hacia arriba, al frente y hacia abajo. Nunca hacia los lados.

Y como dice Torrente... lávate las manos antes de mear, que a saber donde han estado y te vas a tocar el nabo que, por lo menos para mí, es un órgano para la devoción.

Optativamente está permitido lavarse las manos después, eso sí, sin mirarse al espejo demasiado.

1 comentarios:

cabreada dijo...

lo de ir dos mujeres juntas al baño, es para que no se escape el conejo. jajajja