Hace un tiempo me dio por intentar inventar algo y patentarlo, ya sabéis, algo como el post-it o el clip, una gilipollez de esas que luego es super útil y te dan un montón de pasta si las patentas. Sólamente había que pensar en cosas cotidianas que se pudieran mejorar, algo que diariamente te estaba dando el coñazo y pensaras: "¿Cómo haría yo para mejorar esto?"
He aquí unas cuantas ideas que nunca llegaron a ver la luz:
- El vaso-cubata.
Es sabido por toda la generación del alcohol, que para tomarse un cubata en esos vasos de tubo, había que dar unos cuantos sorbitos al principio, para que cupiera todo el refresco, puesto que no cabía todo (licor, refresco y hielo) en el vaso (en España). Era lo que yo llamaba los "tragos de la muerte" puesto que en esos tragos, el porcentaje de alcohol era mucho más elevado. Pues bien, esos tragos de la muerte no gustaban a todo el mundo, con lo cual se me ocurrió el vaso-cubata.
Era simplemente un vaso más ancho/largo que los normales al que se le añadiría unas marcas para saber hasta dónde había que echar el licor y el logotipo de la marca registrada "vaso-cubata". La idea es que ese tipo de vaso calara en la gente y desplazara al antiguo. ¡Menuda gilipollez! Ahora hay unos vasos más anchos, o copas grandes en los que cabe todo. Yo sigo prefiriendo el vaso de tubo de toda la vida. Soy un nostálgico.
- Las luces indicadoras de potencia de frenada.
Un día, yendo por la N-II camino del curro, al coche que iba delante de mi se le encendieron las luces de freno. Yo supuse que el coche estaba reduciendo velocidad moderadamente, puesto que no había nada en el exterior que indicara lo contrario, pero el caso es que el coche se me vino encima a una velocidad bastante grande. Cuando me quise dar cuenta que el muy cabrón había clavado el pie en el pedal del freno, era demasiado tarde y me lo comí. Como no llevaba el cinturón puesto, metí la cabeza en el parabrisas y me lo cargué (cierto, lo juro). Desde ese día siempre me pongo el cinturón. La idea me vino justo después de quitarme los cristales que se me incrustaron en la cabeza.
Un indicador de potencia de frenada luminoso, que midiera la fuerza con la que pisaras el freno, y así pudieras ganar esa décima de segundo que hace falta para que no te la pegues.
Desgraciadamente, esa idea la vi publicada en una revista de coches poco tiempo después. Se conoce que no fui el único se se comió un coche. También inexplicablemente, esta idea no se ha hecho realidad (de forma masiva). A mi me parece bastante útil.
- La escobilla de baño automática.
De aquella corría el año 2002 y un compañero me comentó: "Macho, estando ya en el siglo 21, con todos los avances que hay y toda la tecnología, ¿Tú te crees que todavía hay que doblar el lomo para limpiar el váter con una puta escobilla? Entonces fue cuando se nos ocurrió la escobilla de baño automatica. Después de dar vueltas al tema, ideamos un sistema mecánico que, a traves de unos engranages, al apretar el botón del agua de la cisterna, también bajara a la vez una escobilla circular que recorría el contorno del váter e iba disminuyendo de diámetro gracias a unos muelles. La verdad es que estaba medianamente bien ideado, hasta teníamos hechas las fórmulas físicas para calcular cuánto debían de medir los engranages para que el sistema funcionara. Fuí a informarme del sistema de patentes y la verdad es que no fue muy alentador. Entre eso y que los japoneses también tenían unos sistemas de limpieza de váter (y de culo) atómicos-cósmicos, se nos fueron un poco las ganas.
Todavía sigo pensando en que no era mala idea.
Un día de estos volveré a espachurrarme el cerebro, aunque las mejores ideas son las que no se buscan.

0 comentarios:
Publicar un comentario