lunes, 28 de julio de 2008

Los baches


Hay que ver lo que son las cosas. No te das cuenta de lo que valen hasta que te quedas sin ellas. Estás tan a gusto sin que te duela nada y de pronto tienes un dolorcillo en un dedo y entonces dices: "Joder!, con lo a gusto que estaba yo con mi dedo sano!" Pero sin embargo antes no te acordabas de ese dedo.

Pero bueno, este tema es de baches. Los baches están ahí, en las carreteras, esperándonos a que caigamos en sus concavidades. Sólamente cuando son muy profundos son dignos de una atención inmediata. Si no lo son, perduran en el tiempo y conviven con nosotros mucho tiempo, hasta que se convierten en algo más del paisaje y la carretera pasa a ser carretera con baches.

A lo que voy. Hace un par de años, mas o menos, mi pareja estaba embarazada y tuvo un pequeño problema y los médicos le recomendaron estar tumbada y sin moverse. De esa, estábamos en Zaragoza y teníamos que trasladarnos a Madrid, así que ella se tumbó en la parte de atrás del coche y cogimos la A-2.

Y fue ahí, en ese preciso momento cuando me empezó a doler el dedo. Esos baches continuados que tenía esa carretera y, que yo no les daba una mayor importancia, comenzaron a tenerla en ese momento. Cada bache hacía que el coche se moviera y eso era malísimo para el estado de mi novia de de nuestro futuro bebé. Puede ser que lo magnifique pero lo pasé bastante mal.

A fin de cuentas lo que sacamos en claro de todo esto es, a parte de lo mal que lo pasamos mi contraria y yo en esas dos horas, que por cierto, a poca gente importará, es que tenemos unas carreteras de mierda.

0 comentarios: