jueves, 24 de julio de 2008

Uniformidad

La verdad es que estoy bastante descontento con la uniformidad en el Ejército. No por cómo es sino por cómo se desvirtua el significado de la palabra.
Se supone que la uniformidad es eso, uniforme. Sin embargo se ha convertido en todo lo contrario, un símbolo de distinción. Entre todas las uniformidades que existen (cada uno quiere tener la suya) uno no sabe quien es quien, a que ejército pertenece, e incluso, cual es su rango.
La uniformidad es un pilar importante en este colectivo. Da sensación de unidad entre sus miembros y exporta seriedad y profesionalidad, sin embargo si se ven en cincuenta metros cuadrados, mil colorines, la sensación que da es la contraria, desunión y que cada uno va como le da la gana, o sea, exporta apatía.
La uniformidad es especialmente importante de cara al público civil. El espectador externo debería de saber, por su uniforme, a quien está viendo. Sin embargo lo que hace en la actualidad es confundirse con tanta variedad y por lo tanto pierde el interés.
Imaginen una fila de policías antidisturbios enfrente de una masa de gente descontrolada. Los antidisturbios pulcramente uniformados todos iguales. Suena un pitido desde el silbato de jefe de linea y todos a la vez se bajan la visera del casco. Vuelve a sonar y todos a la vez suben el escudo a la linea de la vista. ¡Joder! ¡Sólamente eso acojona! Eso es uniformidad.
Ahora imaginen que esos antidisturbios van cada uno con un traje distinto y cada uno a su bola. Pues les van a moler a palos.
Después de esta visión particular de este posible problema en el Ejército Español, también tengo particulares soluciones.
Pero para eso me tendrían que pagar más.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

El problema es que se empieza poniendo una puerta y, por si acaso, se acaba poniendo cámaras de seguridad. Por supuesto que es imposible vivir sin puertas, pero seria algo muy bonito.
Y por supuesto que juegan con nosotros, la diferencia con los monigotes del juego es que nosotros somos unos gilipollas y no nos vamos… Tampoco podríamos. Sniff…
Yo he sido deportista toda mi vida y la uniformidad a sido siempre símbolo de seguridad, de poder y de unión. En el ejercito como en el deporte, todos con la camisa por dentro, con los calcetines del mismo color y subido, coño.
Te agradezco tu visita, estás en tu casa. La verdad es que no tengo tiempo para dedicarle a leer otros blogs, pero como con el resto, intentare ir pasándome cuando tenga un rato, que no lo tengo, pero…
Como digo al principio de mi blog:
No esperes nada de mí y no te decepcionaré.

Un abrazo y suerte.